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Homoparentalidad

martes, 6 de abril de 2010

Podría extenderme y escribir el post mas largo ever en éste blog su blog de confianza, pero para que, lo pondré cortito y realmente muy cortito.

Ayer aunque parecía que yo daba el avionazo monumentalmente a nerdest no fue así, ella me comentaba sobre el asunto de la niña Paulette de como podían sus padres matar a una niña (obvio con las suposiciones de que los padres hayan sido los culpables) que si no querían hijos pues que no los tuvieran y ya.
Yo no le respondí mucho por que realmente estaba pensando en el asunto en sí, y pues estoy de acuerdo si no los quieren no los tengan.

Lo que me lleva a lo siguiente, ésta niña era hija de padres Heterosexuales, y como ya dije en el supuesto caso de que ellos sean la mente maestra de ese terrorífico acto, díganme, son mejores una pareja de Padres/Madres homosexuales que buscan y desean realmente un hijo y hacen lo imposible para obtenerlo o es mejor la pareja heterosexual que no quiere hijos y termina haciendo algo así???

Obviamente no trato de generalizar diciendo que todos los padres heterosexuales sean así, pero entonces reflexión para los bugas, tampoco generalicen a todos los gays y nos tachen como inútiles/no-aptos por las razones que sean de que no podemos querer/tener un hijo.

Es sólo una reflexión, espero haberme expresado correctamente y haberme dado a entender, cualquier aclaración la haré en los comments.

Crimen y castigo

jueves, 28 de enero de 2010

Hace unos días estaba indignado por los comentarios expresados por Esteban Arce en televisión y no salía de mi asombro del nivel de ignorancia expresados en dicha ocasión. Vía web desarrolló una bola de nieve impresionante, quejas en redes sociales, facebook, twitter, etc. ¿Qué otra cosa puede ser peor que unos comentarios homofóbicos en TV? Un asesinato por crimen de odio.

El crimen de odio es una construcción social, y como tal debe estudiarse a partir de la prevalencia de actitudes de discriminación social en sociedades que toleran, e incluso promueven, la violencia ejercida contra las minorías sexuales, religiosas o raciales. En México se ha vivido durante décadas un importante vacío legal que permite que la discriminación contra una minoría homosexual se practique y difunda libremente a través de los medios masivos de comunicación, desde revistas sensacionalistas como Alarma! o Alerta!, hasta emisiones televisivas y representaciones fílmicas que hacen del homosexual objeto de mofa y escarnio social.

El pasado 19 de enero del presente año me enteré del asesinato de un miembro de la comunidad teatral poblana. Joaquín Alcalá era director y actor, participó en la obra “Señoritas a disgusto”, donde interpretó a don Silvestre de la Rueda, personaje que mereció el Premio al Mejor Actor Cómico en la Muestra Estatal de Teatro en 2008. Por la forma en la que el occiso fue encontrado se presume que haya sido crimen pasional, pero para que nos hacemos tontos, eso se llama homofobia, fue un crimen en el que se le castigó por ser homosexual. Lo encontraron con heridas, cubierto de semen y envuelto en una bolsa nylon. Eso no fue un robo. Aunque las autoridades lo quieren ver de esa manera.

¿Por qué hablar de un asesinato en este espacio? Bueno, atañe a la comunidad teatral y atañe a la comunidad LGBT. Este hecho tiene generarles a ustedes queridos lectores una postura. Es incitarlos a que reflexionen que en esta ciudad se comenten crímenes violentos a personas que tienen una postura diferente, una persona homosexual que hacía arte. Una persona muy respetada por su espléndido trabajo como actor, una persona agradable, interesante y que tenía proyectos en mente. Se recuerda que Joaquín Alcalá era un hombre de teatro.

En este aspecto, la discriminación ha subsistido en los mismos cuerpos de impartición de justicia, donde al denunciarse un crimen donde la víctima es un homosexual o una lesbiana, de inmediato se procede a calificarlo como crimen pasional, desechando por esta vía todo vínculo con lo que pudiera considerarse un crimen de odio, haciendo de la víctima el responsable de lo sucedido. El argumento es invariable: la víctima propició, con su conducta, atuendo o insinuaciones, el crimen o delito que finalmente terminó con su existencia. No hay nada que perseguir.

En Puebla y en cualquier otro lugar, no podremos hablar de equidad hasta que dejen de existir crímenes de odio, hasta que no haya expulsiones injustificadas en las escuelas, despidos laborales injustos; Así que es hora de reconocer que existen estos crímenes, levantar la voz y hacer algo al respecto. Nuestra sexualidad y nuestra vida están de por medio.