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manos chicas, infierno grande

viernes, 9 de julio de 2010

cuando estudiaba la prepa, durante el gobierno de elías calles, no era gay todavía. no era gay pero estaba en el equipo de basket y en el de futbol. y sentía cositas en mi intimidad cuando la dinámica natural de los deportes me llevaba a tener contacto físico con alguna muchacha bonita... el contacto no necesariamente era sexy, pero en tanto fuera físico ya era ganancia.

entonces, digo (y lo sostengo), no era gay. por eso no tenía gaydar todavía, pero ya con perspectiva puedo darme cuenta de que sí había una que otra lesbiana en los equipos. sí había una que otra deportista destacada que era también connotada en su lesbiandad. unas hasta se dejaban los pelos de las piernas.

a pesar de que nunca tuve oportunidad de medirles los dedos (damn it!, de veras me apendejé), casi puedo asegurar que eran de esa gente que tiene el anular más largo que el índice, lo que significa que tiene más testosterona y por consiguiente más destrezas para el deporte ...y pues más ganas de tener sexo ...con mujeres. hay estudios al respecto y todo.

yo no era tan buena. ni en los deportes ni en el sexo con mujeres (porque no era gay, pero en cuanto empecé... subieron los estándares de calidad del sexo lésbico a nivel mundial. neta, hay estudios al respecto y todo).

¿pero a qué se debía mi mediocridad en el deporte?, ¿era acaso que mis índices eran más largos que mis anulares?
no, señores. mis anulares son notablemente más largos que mis índices. la bronca debe residir en que, independientemente de la diferencia entre dichos dedos, mis manos son diminutas.

ésa debe ser la razón, cientifiquísima desde luego, de que siempre haya sido yo bien lesbianita pero nunca haya podido cumplir cabalmente con el rol de butch o femme.

no era mala mala mala para jugar; me defendía con mi gaydad latente, pero nunca pude estar al nivel de otras que hasta voz ronca tenían.

mi gaydad ya ejercida me ha permitido también desempeñarme como plomera; enseñando mi buttcrack y todo, he cambiado con éxito (y pinzas) varias llaves de agua de la casa. pero lo nenita me traiciona y de repente unos trabajos no quedan tan bien. ahorita el lavabo de mi baño está clausurado porque lo eché a perder. culpa de mis manos chicas.

ok, so i'm not a butch. entonces seré una lipstick lesbian. lo primero es ir a comprar el lipstick. aunque... en realidad, no sé ni qué color le queda a mi tono de piel ni a mi estilo de bigote. culpa de mi hombría escondida en la longitud de mi anular.

ok, así que no tengo ni sentido de la estética ni el instinto de arreglo personal característico de la mujer. entonces debo de perdida poder calcular dimensiones y ser capaz de estacionarme en paralelo en medio movimiento ...or can i?
en realidad con trabajos puedo desplazar mi cuerpo sin andar estampándome contra cuanta pared y cuanto mueble se asome por mi camino, aunque, claro, de eso no le puedo echar la culpa a mi mujerez, sino a una condición especial de mi desarrollo intelectual que mi mamá dice que no tiene nada de malo ಠ_ಠ

soy una indefinida aburrida porque no soy ni un señor ni una nenita. pronto voy a una boda importante. necesito conseguir mi atuendo.
no soy lo suficientemente machito para irme de frac, pero tampoco soy lo suficientemente damisela para elegir un motherfucking vestido que se adecue a mi figura y mis colores. y que se quede puesto. porque han de saber que el escote es obligatorio, y si elijo un vestido de escote deficiente y algo sale mal (o simplemente algo sale), mis diminutas manos no van a ser suficientes para cubrir tanta feminidad que dios me empacó en las boobs cuando me diseñó.

pd: espero que la historia de mi atroz crisis de identidad llegue al corazón de alguien que me sugiera un vestido bonito pa decirles a mis costureras que me lo hagan, porfa. y el vestido también.

de a dos

viernes, 19 de marzo de 2010

tengo una enfermedad que consiste en hablar casi sin parar durante los viajes en transporte público.

siempre y cuando vaya acompañada.
acompañada por alguien que tolere mi enfermedad.


la cosa es que hoy (ayer) iba en el taxi con mi amiga alan, padeciendo al 100% mi enfermedad incurable, hablando casualmente de mis joterías. le platiqué de una foto que me mandaron mientras trabajaba y en la que se veía la parte de abajo de un seno que tenía un tatuaje de estrella.
le conté que la foto me había desconcentrado un poco, pero no porque me guste ver boobs.
aquí es pertinente que les aclare que el taxi en el que íbamos era colectivo, y el señor que venía enfrente junto al chofer, en chinga volteó a verme cuando dije que no me gustaba ver boobs.
supongo que la reacción del güey en cuestión obedeció a una sorpresa/indignación del tipo que le da a una cuando alguien dice que no le gusta el chocolate.

"cómo que no te gusta el chocolate?!!!!"
"cómo que no te gustan las boobs?!!!!"

pues así, señor.
pero no se exalte, déjeme que le explique... no es que sea una enferma anormal.

sí me gustan, pero no para verlas. para ver, mejor otras cosas.
de los senos me gusta lo que les puede hacer una ahí a las muchachas.
y lo que las muchachas le pueden hacer a una ahí.
y lo que ahí le puede hacer a ahí.


-- intermedio para ir a comerme un sandwich para contrarrestar la frustración --


estadísticas importantísimas:
- tres de cada cuatro novias que he tenido son de senos austeros
- el 25% restante, es decir, la que tenía los senos de mayores dimensiones no me dio chance de agarrárselos (y ni quién quisiera, era demasiado pronto para mí u__u).
- se aceptan brassieres talla 36c para la autora de esta entrada.
- de preferencia, de media copa.
- los senos casi siempre vienen de a dos.
- algo que también venía de a dos eran las quesadillas que le llevaba a mi mamá cuando le dije que era gay.
cuando terminamos de hablar, me dijo que ya no las quería.

esa noche cené dos quesadillas.