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La vida en morado

jueves, 18 de marzo de 2010

Hace algunas lunas publiqué esto en mi blog de la memoria malabarista y quiero que ahora ustedes le echen su eye of the tiger.

De que te quiero, te quiero.
Pero las hormonas, las putas hormonas. Te grito, te contradigo, te molesto, luego lloro y me apachurro en tu pecho, como si fuera una pulguita que se prende de tu chicharrón con pelos.
¿Pero qué les hago? Anda, dime, ¿qué les hago? si es la muestra fiel de que no encargamos chamacos.
No es que me caigan mal tus amigos, es que ahora es al revés. Cuando yo iba a visitarte me hacías caso porque era tu centro de atención. Ahora que tú vas, ellos son los ejes de distracción. Y a mí ni me pelas. Y me pongo EMO.
Perdona que dejo las playeras tiradas, perdona que ando con las pijamas mojadas. Perdona por el chorro de mi cosa guácala que te pegó en la cara.
Perdona si presumo mis venidas intergalácticas.
Pero es que si no cogieramos diario, no sé, mi vida, qué sería de mí. Con este mal genio que de por sí me cargo, ¿te imaginas mi versión miniatura sin coger? Válgame dios y los divinos santos, no sé, mi amor, qué pasaría.
Yo no sé si es porque te aburro, yo no sé si es por el churro, yo no sé si es por el mal de ojo, yo no sé si es por el cerrojo, pero el jazz, mi vidita, con un rato tengo... un ratito nomás...
Mi música será muy fea, pero es la que me gusta, porque los hijos únicos así somos. Para abajo nos gusta, nos la pasamos nomás en el refresco. Y así.
Perdona amor que sea una alcohólica, que no haga ejercicio y no me depile la ceja. Perdón por hacer recorte de personal en el shower y que luego se tape la cañería... pero es que es mal de familia, las Pinedo somos unas peludas.
Si ronco, chinito, es porque se me tapa la nariz, se me llenan de mocos y hay que resollar por algún lado. Si ronco tan fuerte, es porque mis pulmones no son de nadador, chiquito, sino de empedernido fumador.

El enculamiento-enamoramiento-empedejamiento debería venir con muebles incluidos, para lo del juego de la casita.

*Suspiro.

Las mujeres ¿somos lo máximo?

jueves, 4 de marzo de 2010

Hoy no tengo grabadora.

Resulta que las mujeres tenemos un día. Internacional además.
Editar sondeos sobre la opinión que tienen las gentes que viven en mi rancho, con todo respeto, me han hecho pensar en para qué chingados se me ocurría hacer una campaña (de radio).
Los hombres admiran a la madre Teresa de Calcuta porque 'fue una mujer que se superó a pesar de todo', ¿se superó? o dedicó su vida a cuidar a personas que, con todo respeto, nomás estaban sufriendo, las mantuvo vivas, sufriendo, yo creo que con la firme intención de que 'salvaran su alma'.
Luego, admiran a sus madres, porque 'tuvieron 8 hijos y todavía los trataron siempre de una manera dulce, con una sonrisa en la cara aguantando todo'. Claro, imagínense la fortaleza para ser vista como una fábrica de chamacos.
Después viene el para qué un día internacional de la mujer y del hombre y la gallina. Si todos somos seres humanos.
Luego están las feministas que procuran la igualdad y se molestan porque un hombre no les cede el asiento cuando van de pie en el camión.
El hecho de ser mujer no es ganancia de nada, categoría de nada, sufrimiento de nada, garantía de nada.
Sí, podemos dar vida... ¿y?
Como si fuera lo máximo... Uhhh

Los dejo con Liliana Felipe y su Mujer inconveniente.

No soy tus pantuflas ni soy tu madre
No soy tu gobierno, ni tu comadre
No prefiero adentro ni afuera
Ni me colmará una chequera.
Soy una mujer que entre otras cosas
Exhibe, ostenta una...
Una... una historia indecorosa.

¿y?