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Que la taza y que el nombre del día y que su p&%a madre...

sábado, 22 de mayo de 2010



Después de que esta semana, nuestro Sr Presidente, declarara el 17 de Mayo como “Día de la Tolerancia y el Respeto a las Preferencias” (que (OJO) para nada es lo mismo que el Dia Internacional de la lucha contra la Homofobía y Transfobia) estuve haciendo trabajo mental sobre el tema... el cual abruptamente se detuvo cuando me contaron un chismesito de estos que solo en blogger o con un café en la mano funcionan:

La cosa es que el Sr ________ gusta de hacerle el desayuno a su "amantito en turno"; y mira que el Sr _____ suele tener uno diferente casi cada día de la semana; pero el multicitado Sr _______ esta semana contó una que ni en diez años me va a dejar de dar risa.

El presume de ser muy liberal de mente y sobre todo en cuestiones que tienen que ver con las artes amatorias; de ser también libre de actos, de que en su cama caben todos y cada uno de los seres humanos del mundo... o bueno casi todos, especialmente si eres (o dices ser) bailarín, tienes un lugar asegurado en su lecho. Presume tambien de que, ademas de que cada persona decide que hacer con su culo, TODAS las personas cabemos en este mundo, y que el no se limita por NADA.

A lo que voy con este chisme es que... hace algunos días (y despues de hacer durante varios años este tipo de declaraciones) este tipo contó MEGA SUPER ULTRA UBER EMPUTADO, que él se preguntaba "¡como puede existir alguien en el mundo que derrame una taza de té del desayuno en la mesa?, completita, sin dejar ni una sola gota adentro, sin tener la suficiente habilidad para controlar la caida de la taza antes de que llegue a la mesa?, como puede existir eso, como dios mioooo comooooooooo?.
Esto le pasó (y repitiendo, le emputó) porque uno de sus amantitos se convirtio de "hot" a "pendejo para siempre, corto de mente, estupido, idiota, ignaro" y todos los demas insultos que denoten poca inteligencia en una persona despues de derramar el té en su mesa.

Últimamente he conocido (por cuestiones varias) a mucho "activista" del ambito gay de mi ciudad, mucho que lucha por los derechos propios y ajenos, uno que otro buga que de igual manera se considera activista de los derechos homosexuales... y que de igual manera termina burlándose de algúna "jotita" del antro, lo que yo me pregunto es ¿como pueden existir este tipo de personas con doble moral? y de igual modo, como esta gente se puede quejar de que el presidente de su pais (incluido el Sr _______) declara el 17 de mayo como un día "de juguete"...

Weyes, dejemonos de burradas y de ese tipo de quejas, ¿el nombre que mas da?; mejor vamos a voltear a vernos entre nosotros y a saber si somos capaces de tolerar un día mal nombrado, un joto malbailado o una taza derramada.

Recomendación de la semana: "Mentiras en Nueva York" (Heights)

miércoles, 5 de mayo de 2010

Una interesante película de varios personajes, que al final descubren cuan unidos estamos todos.


Mentiras en Nueva York sigue a 5 personajes durante 24 horas un día de otoño en la ciudad de Nueva York. Isabel (Elizabeth Banks), fotógrafa, se está pensando dos veces su próxima boda con Jonathan (James Marsden), abogado. Ese mismo día, la madre de Isabel, Diana (Glenn Close), se entera de que su marido tiene una nueva amante, y comienza a repensarse las decisiones que ha tomado en su vida y su matrimonio abierto. Por el camino, Diana e Isabel se tropiezan con Alec (Jesse Bradford), joven actor, y con Peter (John Light), periodista. A medida que estas historias interrelacionadas avanzan, las conexiones entre la vida de los cinco personajes empiezan a revelarse, y sus historias a desenmarañarse, de forma que Isabel, Jonathan, Diana, Alec y Peter deben elegir el tipo de vida que quieren llevar antes de que amanezca un nuevo día.

Hay películas que me apasionan por estar perfectamente hiladas y que con pocos elementos muestran las relaciones humanas de forma sincera y honesta. Cada día nos alejamos mucho más los unos de los otros, todo es frío y la pasión se reduce a breves y esporádicos encuentros ardientes. La película refleja muy bien esa situación. Se basa en historias cruzadas muy al estilo Alto Impacto (Crash, 2004) y Realmente amor (Love Actually, 2003).

kf6Ddw2l3qdl85ftyFjHtezmo1_500Una agradable película con fabulosas vistas de Nueva York (ya sin torres gemelas, claro) desde varias terrazas, lo que incluye un extraño casamiento en una azotea. La gente va a la azotea para un encuentro amoroso, o para pensar un problema, o para casarse, etc.

Observar la situación límite en la que se encuentran los personajes es un excelente punto de partida para comprender esa pasión que mueve a la película. El elenco está perfecto, muy correcto, el guión está muy bien llevado y resuelto. Sin duda una propuesta sencilla, pero con un gran poder reflexivo.

Las historias no son demasiado complicadas y todo va "fluyendo" por sí mismo. Si hay que destacar a alguien sería por supuesto a Glen Close en un papel que yo calificaría de digno, sin llegar a ser, ni mucho menos, el mejor de su carrera.

De la chica butch y su novia paranóica (o De como soy un vouyerista)

martes, 5 de mayo de 2009

Gracias a estas vacaciones forzadas por las cuales todos los estudiantes hemos sufrido, se nos ha entregado un gran paquete de aburrición desmedida. Eso mismo me pasó el viernes durante una de esas crudas cuyo problema es el de ser sonsas en vez de tupidas. Entre picarme los ojos, evadir mis responsabilidades, y decidir mis actividades vespertinas después de haber dormido hasta las doce, me llamó la atención los hermosos –entiéndase horripilantes- gritos de unos carismáticos –entiéndase molestos- infantes. Sí, abajo del edificio donde vivo hay una plaza con una resbaladilla doble donde los mocosos tienden a congregarse a jugar y a hacer escándalo. Pero dependiendo de la edad, estos infantes requieren o no de supervisión de alguien con el conocimiento suficiente de la vida como para saber cómo podría partirse la madre un niño. Este era el caso.

Con los niños venían dos mujeres. Calculo sus edades entre diecinueve y veintiún años cada una. Una de ellas un poco butch, como le dicen comúnmente, y la otra una gordilla. La chica butch, a mi parecer, era la del mando con los niños, pues fue la única que daba indicaciones a los niños. En fin, la escena no era muy interesante hasta que me abordó la duda. Si bien la chica butch se parecía un poco a una prima mía lesbiana, no tenía yo porque sospechar de su lesbianismo hasta el momento donde esta chica se recostó sobre la otra muchacha. Si bien esto no comprueba nada, me levantó unas sospechas, un poco por el antecedente de mi prima.

Seguí observando a los niños y a las dos chavas por bastante rato, después de todo, era lo único que se veía desde mi ventana. Después de un rato, con regaños y todo, los niños mudaron de lugar donde jugar y estas dos chavas, se quedaron. Cabe aclarar que ninguna de las dos chavas se me hizo atractiva, sin embargo, lo siguiente se me hizo muy tierno y muy bello –lo cual después me hizo sentir mal-.Ya solas, la chica butch se abalanzó sobre su chica, la abrazó y estaba a punto de besarla cuando la chica gordilla volteó a mi ventana. Evidentemente, fui expuesto. Lo que me interesó, -e hizo sentir mal- fue el hecho de que por mi culpa, la chica gordilla haya detenido en seco, con una cara de pánico y preocupación, a la chica butch en su abrazo y el inminente beso. No escuché bien pero ella le dijo algo así: -espérate, tú vecino nos está viendo-. Tal vez haya sido paranoia mía.

¿A qué viene esta historia? Pues algo que ya han dicho y me parece sabio comentar del lado del espectador. He leído y escuchado muchas historias de parejas homosexuales donde uno de los dos se siente incómodo demostrando afecto en lugares públicos. Muchos se incomodan por sentirse juzgados ante la mirada de alguien más a punto de no poder agarrarse la mano en público. Sin embargo, algunas veces, el espectador no los ve con ojos prejuiciosos. En mi caso me sentí mal por saberme causante crear una línea de pensamiento errónea –también he de reconocer mi culpa. No tenía porque andar de chismoso en la ventana-. Ellas se sintieron juzgadas cuando yo estaba disfrutando una escena muy afectuosa –y esas escenas me derriten, sean de parejas heterosexuales u homosexuales.

Entonces, la intención de este post es mostrar que a veces los prejuicios no vienen del exterior. No puede uno saber a ciencia cierta el pensamiento de los demás, y actuar por creencias nuestras sobre nuestro alrededor es de una manera atentar en contra nuestra. La represión, muchas veces no viene de fuentes externas, sino de nosotros mismos.

En lo personal, a mi me gustaría ver a las parejas homosexuales de todos lados mostrándose afecto en público. Muchas veces me mueven más mariposas esas muestras que las heterosexuales –pero ese es otro rollo.

Homos vs homos

sábado, 29 de noviembre de 2008

- Mira esa loca

- Esa vieja es machorra.

- Mira qué maricón se ve.

- Me cagan que jotéen tanto.

- Mira esa vestida ¡Se ve ridículo!

- Esa vieja parece hombre, no se ve nada femenina.

¿Les suena familiar? ¡Claro! Es más común de lo que pensamos. Y estos comentarios no son exclusivamente de héteros hacia homos. También de homos a homos

¿Cómo pedir entonces tolerancia y respeto cuando nosotros mismos no somos capaces de darlo?

***

Cuando yo estaba en la primaria recuerdo que había un niño de sexto grado que era demasiado amanerado al que le decían el chivo (nunca supe porqué). Sus únicas amigas eran mujeres, y había otros "menos" amanerados que de igual forma tenían sus amigas pero ningún hombre se llevaba con el chivo porque quien se llevaba con él automáticamente por cuestiones epidemiológicas, de ósmosis o de alguna extraña razón (hoy llamada homofobia) eran putos también. No llevarse con el chivo, hablar mal de él y hacerle burla. ¡Oh sí! Esas eran reglas básicas para la preservación de la virilidad en la escuela.
Una vez mi mamá llegó tarde por mí a la escuela, entonces en la espera me fui a sentar en el atrio de la iglesia al costado de la primaria. Eran ya casi las 2 de la tarde y ya no había nadie.
De pronto sin darme cuenta, de la nada el chivo llegó y se sentó junto a mí. Su simple presencia me alteraba. Rogaba a todos los santos que no pasara en ese momento nadie de la escuela y me viera sentado junto al chivo. Sino sería el chisme del siguiente día. Él comenzó a hacerme platica y en un principio yo sólo contestaba con monosílabos y después vencí un poco el miedo y teníamos más conversación. No sé de que tanto hablamos pero era un tipo agradable.
Cuando vi a mi mamá a lo lejos corrí hacia ella, no dije adiós y eso fue todo. El chivo me cayó bien pero en la escuela nunca le volví a dirigir la palabra.

En la secundaria, sucedió algo similar con alguien de mi salón. Era discriminado por todos e incluso yo le hacía el fuchi a pesar que era de mi círculo de amigos. Era triste que a la hora de trabajos en equipo, el suyo era de puras mujeres pues ningún hombre lo quería en sus grupos. Ni yo, pues en ese tiempo "guardaba mucho las apariencias".

En el bachillerato supe lo que el chivo y mi excompañero de la secundaria tuvieron que pasar, pues ahora fui yo el discriminado. Pues a pesar de no ser tan amanerado, era el único gay del salón y comencé a sufrir un poco de rechazo por parte de los hombres. Comentarios despectivos hacia mí que si bien no me decían directamente no era difícil enterarme. Llegué a pelearme pr eso en una ocasión incluso.
Pasé muchos momentos de depresión hasta que un día caí en cuenta que yo había sido igual o peor que los que ahora me "acusaban" a mí. Fue en ese momento que abrí los ojos y descubrí que a pesar de ser yo homosexual, era super homofóbico. ¿Es esto posible? ¡Y si! Sí lo es, y es una pena que como yo, haya muchos casos. Este fue un momento clave de mi vida, en el que tenía la opción de seguir así, discriminando al por mayor o salirme de ese círculo vicioso del que yo fui víctima también. Y opté por eso.

***

Es por eso que esta vez, al punto que quiero llegar es que si queremos que la discriminación termine, que todo sea de verdad igualitario y sin homofobia hay que empezar por cambiarnos a nosotros mismos.

Los gays no debemos juzgar a otros gays porque son menos varoniles que nosotros, porque son vestidas o locas. Las lesbianas no deben juzgar a otras lesbianas porque no son nada femeninas o porque actúan como hombres. La homofobia e intolerancia de manera "interna" es en veces más severa que la de heteros hacia homos. Debemos ser nosotros los que debemos aprender a tolerar (y me incluyo) y dar el ejemplo de que realmente cada quien puede hacer de su vida lo quiera sin que haya alguien que lo juzgue.