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Mix Revolución: XIV Festival de diversidad sexual en cine y video (Del 25 de mayo al 6 de junio de 2010)

miércoles, 26 de mayo de 2010

Para checar la selección de películas que integran este festival que se dará en la Cineteca Nacional. Los invito a consultar más al respecto en aquí. Por lo pronto les traigo la crítica de una de las cintas que pasarán en este festival y ya tuve oportunidad de ver.


Un grupo de jóvenes se prepara para lo que va a ser el verano de su vida, entre secretos, mentiras, sexo, confusión, noche y fiesta. No son conscientes que en ese viaje iniciático una vez comenzado no se puede dar marcha atrás, que las mentiras se van haciendo cada vez más grandes, y que a veces amar significa hacer daño.

La película no es mala, sino lo que le sigue. Todavía no comprendo cuál es el argumento de la película. Con "Mentiras y Gordas" me lanzo a la aventura complicada de encontrar algo positivo de la película para que la crítica sea objetiva. Demasiados personajes, ningún punto de giro y ninguna evolución de los personajes. Un film totalmente plano.

Una película que no aporta "nada", que no cuenta "nada" y que no tiene "nada" que ver con la realidad. Es un cúmulo de imágenes, la mayoría sin sentido al igual que los diálogos que no tienen ni pies ni cabeza. Creo que es una de las peores películas que he visto, me empecé a aburrir desde el minuto uno, con planos mal hechos, escenas incompletas, actuaciones forzadisimas y un guión que sobrepasa lo absurdo y lo obsceno, con el que en ocasiones te dan ganas de reir pero por lo ridículo de las frases.

Lo que he visto es como una película dirigida al público adolescente se pasa todo el rato contando como todos los problemas se solucionan con el consumo de drogas y como practicar sexo con cualquiera, en cualquier sitio y circunstancia es lo más normal del mundo. Se da la imagen de adolescente egoísta que con tal de conseguir lo que quiere esta dispuesto a hacer cualquier cosa y a no tener a nadie ni nada en cuenta porque "el fin justifica los medios".

La historia es mala, pero los personajes son peores. No tienen interés alguno y parece que lo que los directores han intentado que sobresalga de ellos es su actividad sentimental y sus inclinaciones sexuales, cosa que los hace tópicos y aburridos. Se toca todo de manera muy repetitiva y superficial.

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Por favor vayan a ver las diferentes películas del festival, pero eviten esta a cualquier precio.

Película de la semana: Puños Rosas

miércoles, 3 de marzo de 2010

Esta semana les hablaré de una película mexicana que aunque su tirada es comercial relata una simpática historia homosexual, que si bien tiene sus fallas vale la pena considerarla.
Puños rosas, Dir. Beto Gómez, 2004, México.

Germán Corona (Jose Yenque) es un pistolero de la mafia fronteriza. Sin embargo, comienza a sentirse menos ligado a su estilo de vida. Harto de matar y de convivir con una mujer a la que no ama, se enfrenta a una disyuntiva que afectará su existencia irremediablemente. Jimmy Morales (Rodrigo Oviedo) es un solitario y joven boxeador que a la vez se dedica a embalsamar cadáveres en la funeraria familiar, que es muy concurrida por el hampa local. Esto lo ha llevado a habituarse a la cercanía de la muerte. El primer encuentro entre ambos se da en un callejón, en el que Germán acaba de cometer un crimen a sangre fría, y donde accidentalmente Jimmy se topa con él. Sus miradas se encuentran, Jimmy acaricia su propia muerte, pero lo que encuentra en esa mirada es vida. Puños rosas es una historia donde dos hombres deciden cambiar su destino y luchar por su amor.

Puños Rosas es una historia de mafiosos, de desarraigados, de perdedores... pero sobre todo es una historia de amor entre dos hombres en medio de un caos social y personal. Los guionistas, tal vez por ese miedo a lo diferente o a la reacción del público, no se han atrevido a mostrar más explícitamente la historia de amor entre José Yenque y Rodrigo Oviedo, ya que parece que el espectador ha de usar un desencriptador para intuir lo que realmente pasa.

Con muchos elementos para triunfar “Puños Rosas” se queda pequeña, inútil y tibia. Una historia de amor que el mismo espectador debe destramar, tibieza para tocar el tema de la homosexualidad.

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El Cielo Dividido:: La reseña de la semana...

miércoles, 21 de octubre de 2009

El cielo dividido, Julián Hernández, 2006

EL CIELO DIVIDIDO
BROKEN SKY
Dir. Julián Hernández,
2006


¿De que trata?: Gerardo(Miguel Ángel Hoppe) y Jonás(Fernando Arroyo) se reencuentran porque se han buscado; en una primera mirada se descubren cómplices añejos. De ahí una cita, otra, el hotel, la universidad, las discotecas, la intimidad, los besos, la piel, el reencuentro, la fusión, la cama, la regadera... la sensación de permanecer contra la distancia, contra el tiempo, los va fusionando nuevamente, como en un rito perenne obligado a repetirse, para mantener la continuidad de los acontecimientos vitales. Su historia de amor se interrumpe con la aparición de Bruno(Ignacio Pereda), quien se convierte en el nuevo objeto del deseo de Jonás.

Gerardo y Jonáz


Particularmente las propuestas de Julián Hernández no terminan por convencerme por diversos motivos, tal vez sea la ausencia de parlamentos, escenas prolongadas, la reiterante temática de sus películas que solo son exposición y no cuentan con algo particularmente interesante, gente desconocida.Es importante resaltar que Hernández es el único director dispuesto a llevar a cabo este tipo de historias, por lo que su apertura no termina por llevarse a cabo. Puede ser que el éxito sí sea propiciado por el morbo de las masas, pero también por aquellos que buscan opciones diferentes de lo que es presentado nuestras carteleras semana tras semana

El cielo dividido es el retrato de un noviazgo homosexual captado en diferentes situaciones, el escolar, el social y sexual principalmente. no hay profundidad en los personajes, vamos que todo gira en torno a la vida nocturna de los chavos, sus múltiples encuentros y la obsesión a la que se harán acreedores con la aparición de otros en discordia. La nulidad en cuanto a diálogos en efecto es cansado, pero resulta aun más tedioso cuando se cae en círculo vicioso de cada una de las acciones que llevan a cabo (el regreso físico de Jonás, la huída física de él, su retorno nuevamente con Gerardo, su ausencia mental, etc.).

Jonás abatido..


La innegable factura y estética de este film no justifica el fallido experimento cinematográfico que gira en torno a la relación homosexual de dos adolescentes, desde su primer encuentro a todas las fases por la que pasa una relación sentimental (celos, pasión, misterio...). La pretenciosidad del mexicano Julián Hernández -que repite el mismo lenguaje, temática y discurso que realizó en su anterior film "Mil nubes de paz"- resulta irritante en la mayoría de los casos, intentando a cada secuencia imitar a Ingmar Bergman, tanto por lo contemplativo como por el uso de los silencios y de los casi inexistentes diálogos -a ritmo de uno cada cuarto de hora-20 minutos y el resto mucha música y secuencias de sexo-.

Probablemente este film tenga un público incondicional, que probablemente disfrute de las secuencias explícitas que se repiten algo gratuitamente en la narración, pero si conseguimos abstraernos de la polémica, la estructura dramática de la historia es tan simple como el mecanismo de un chupete, sin recovecos y sin prácticamente sorpresas: dos personas y una relación.

Animales nocturnos


A mi me horroriza que la pedantería de algunos realizadores como Julián Hernández o Carlos Reygadas, volviendo a la comparación con Bergman, que intentan apabullar al espectador con imágenes preciosistas y un lenguaje audiovisual completamente primitivo, pasado de moda a día de hoy, en el que todas las claves para ver cine han evolucionado bastante. No se pueden olvidar las refrescantes "Mi hermosa Lavandería"o "Ábrete de Orejas", ambas de un joven y combativo Stephen Frears, donde se articulaba a la perfección todo ese microcosmos sin recurrir a grandilocuentes y vacías imágenes, sin que tampoco podamos olvidar "Happy Together", otro film de referencia en el tema que nos ocupa, y que le valío a Wong Kar-Wai, con toda justicia, el premio al mejor director en el Festival de Cannes de 1997. Con todo ello quiero decir que, desde mi punto de vista, para contar una historia de amor -sea de la tendencia que sea- no hace falta poner música clásica melancólica, planos cortos de bocas, ojos, manos, y secuencias de sexo. El cine ofrece millones de recursos más para no ser tan cargante ni ampuloso.

Al grano: Es un trabajo interesante y con mayores aciertos que su anterior filme, sin embargo cabe aclarar a quiénes estén dispuestos a apreciarla, que lo importante es ser paciente.

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