Open mind

viernes, 25 de septiembre de 2009

Antes de mi escrito del día, debo hacer extensiva una disculpa a todos los que pasaron por aquí los dos viernes anteriores y no encontraron una entrada. Dispensen ustedes. Es que entre mi cumpleaños, mi decayente agenda mental y mis múltiples ocupaciones laborales no me di chancita de pasar por este changarro. Pero ya.
Como sea, no he venido a hablar de mí. Sino de las personas que nos declaramos sin prejuicios con respecto a la homosexualidad (y nada más sobre eso, porque otros prejuicios sobre estigmas sociales sí los tengo y ni modo). No tengo ningún problema con ello, y no me genera tampoco nada estar con esas personas junto a sus parejas mientras coquetean, se besan o se medio tocan.
Sin embargo, hace días me vería con una amiga quien estaría acompañada de su novia. Ambas me esperaron afuera del edificio donde trabajo. Salí de la oficina junto a mi sexagenario compañero que me preguntó cómo festejaría mi cumpleaños. Le dije que estaría con unas amigas.
A lo lejos vi a mi amiga con su novia ambas colocadas en una posición que hacía entender a cualquiera que pasara por allí que no se trataba de dos amigas cariñosas, sino de una pareja explícitamente. Jugaban, se abrazaban y ocasionalmente se besaban mientras mi compañero y yo nos acercábamos a la acera donde estaban.
"¿Y tus amigas ya te están esperando?" me preguntó mientras ambos dirigíamos la vista hacia la pareja de enamoradas que jugueteaban entre ellas.
En ese momento mi cantaleta interior dio vueltas en mi cabeza y comenzó a aguijonearme. Tenía que darle una respuesta. Tenía que decir "sí, son ellas" mientras las señalaba, o "no, no las veo" errando mi camino hasta otro punto.
Jamás creí que algo así me pasaría. Incluso, escribirlo ahora me parece absurdo. Pero en ese momento no fue así: temí la reacción de mi compañero, de lo que pudiera pensar o decir, que pudiera hacer un gesto reprobatorio o que pudiera reaccionar desfavorablemente. Fue como la gran prueba de mi aceptación de la homosexualidad del tipo noesunadesviaciónsexualsinounapreferencianadamás.
Por unos momentos me convertí en esa mujer prejuiciosa que cree estar en el camino 'correcto' sólo porque sus preferencias corresponden a las de la media poblacional. Sólo porque sus inclinaciones forman parte de la generalidad. Cuando me di cuenta, no pude menos que sentir repulsión por mí misma.
"Sí, aquí están" le dije mientras me acercaba a mi amiga.
Él sonrió y se despidió. Yo también sonreí y saludé.

9 comentarios:

Koala dijo...

yo creo que en algún momento nos pasa a todos lo mismo que a ti. Existen muchos prejuicios que toooda la vida nos seguiran, conciente e inconcientemente.

Y no es que caigamos en la onda de discriminar ni nada, simplemente hay ocasiones que nos hacen dudar si los demás lo aceptarán o no y es cuando dudamos. Lo importane es que reaccionaste a tiempo y actuaste como todos DEBERÍAMOS actuar.



ge zeta dijo...

Todos pasamos por esa prueba alguna vez.



Anónimo dijo...

No te creo. Seguro saliste corriendo.



Morinakemi dijo...

shit, que situacion... lo digo por los ancianistos y pos por la gente de antes que es menos "open mind"



Natalia M dijo...

Creo que es normal, digo, si tu amiguito dijera 'uta que asco como puedes juntarte con esas viejas que se besan en la calle. PEcadoraaaaaaaaas' no hubiera sido nada nais.

Pero, ¿Sabes que a nosotras nos pasa igual? Al menos a mi, cuando sales por primera vez con algún amigo y con tu pareja te da nosequé incluso el abrazar a tu pareja por que dices ¿Qué tal que se siente incómodo? O algo así, ¿Me expliqué? ¿Sí? Qué bueno jaja



Jaime Rivera dijo...

¿Has pensado que quizás te habrías sentido igual de mal si hubiera sido una pareja hetero que estuviera en pleno agasajo?

Honestamente no creo que haya tenido tanto que ver con la homosexualidad sino con el exhibicionismo.



Leslo dijo...

Me ha pasado, es tan desesperante no saber que decir pero yo creo que elegiste bien.



Mar dijo...

Koala:
Gracias, me haces sentir una persona normal con inseguridades normales que no merman su capacidad o habilidades para sostener lazos amistosos con el mundo.


ge zeta:
¿Ah, sí?
¿O sea que no me azoté en balde? Gracias.

Anónimo:
Chale.
Me cachaste.


Morinakemi:
Sí. Yo también pensé en ellos. Quizá si se hubiera tratado de una persona más joven, habría sido más fácil.

Natalia M:
Ah, qué bueno que lo aclaras. Entonces la inseguridad o incomodidad es experimentada por ambos bandos.
Bueno saberlo.

Jaime Rivera:
Sí, ya lo había pensado. Quizá si sólo hubiesen estado tomado de la mano habría sido menos complicado.
Tienes un buen punto.

Leslo:
Eso espero yo también.



Maritza Montaño dijo...

Pues la verdad que bueno que tocaste este tema porque al menos a mi me parece importante porque obviamente una persona no vive sola en el mundo , no tenemos tal vez que vivir de prejuicios o del qué dirán, pero pues al menos si un tanto de respeto hacia los demás, y no me refiero solamente en la homosexualidad, Digo sea hombre-mujer en un “estado intenso” creo que hay momento y lugar para todo… bueno el momento pues no tanto pero al menos hay que buscar un lugarcito apropiado, escondidito ( jaja ) … Principalmente porque pues puede haber morritos y ps esos son los más importantes. Mmm haber si me di a entender pero muy buen post.